Alimentar a un mundo que llegará a más de 9.000 millones de personas en 2050 conlleva una preocupación por posibles males transmitidos por los alimentos, ya que se calcula que unas 600 millones enferman por ingesta de alimentos contaminados. Por ello, a la inocuidad o seguridad alimentaria se le reconoce un papel fundamental en el cuidado de la salud pública.

¿En qué consiste ésta? Se trata de normas adoptadas por los Estados miembros de la Organización Mundial de la Salud, en el año 2000, que engloban acciones encaminadas a garantizar la máxima seguridad posible de los alimentos. Este conjunto de condiciones y medidas son necesarias de implementar durante la producción, el almacenamiento, la distribución y la preparación de alimentos para asegurar que una vez ingeridos, no representen un riesgo para la salud.

La inocuidad en las cadenas agroalimentarias se considera una responsabilidad conjunta del gobierno, la industria y los consumidores, en que el primero crea las condiciones ambientales y el marco normativo necesario para regular las actividades de la industria alimentaria considerando el pleno interés de productores y consumidores. Por su parte, los productores, transportistas y comercializadores deben aplicar y cumplir dichas directrices. Los consumidores, como eslabón final de la cadena, tienen la responsabilidad de velar que la preservación y/o almacenamiento y preparación sean idóneos, de modo que el alimento a ser consumido no presente riesgo para la salud.

En la actualidad, la seguridad de los alimentos es un desafío mundial ya que estamos presente ante la idea de una “comida global”. Es decir, una cadena alimentaria cada vez más interconectada debido al aumento del comercio y a una industria agroalimentaria con presencia internacional. Algunos expertos hablan de la necesidad de acrecentar en 60% la producción total de alimentos y disminuir el “despilfarro” de unos 300 millones de toneladas de alimentos cada año, un 33% del total de alimentos producidos para el consumo humano. Otros indican que más que incrementar la cantidad, es importante avanzar en el desarrollo de políticas que mejoren la producción y distribución de alimentos.

De acuerdo a M. Elvira Lermanda, gerente general de Afipa, “nuestra tarea es sensibilizar y crear conciencia, en conjunto con organismos públicos y privados, a través de capacitaciones y campañas comunicacionales acerca de la importancia de toda la cadena alimenticia, que considera el acceso a alimentos seguros como un derecho de todas las personas”.

 

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