Por medio de las BPA, los agricultores obtienen alimentos sanos y de calidad, generando valor agregado en sus productos, accediendo a mercados más exigentes y optimizando las condiciones en que laboran.

Diciembre 2017. Las buenas prácticas agrícolas (BPA) son un conjunto de principios, normas y recomendaciones técnicas aplicables a los sistemas de producción, almacenamiento, procesamiento y transporte de alimentos, con el fin de lograr una agricultura sustentable y ecológicamente segura.

Por medio de las BPA, los agricultores obtienen alimentos sanos y de calidad, generando valor agregado en sus productos, accediendo a mercados más exigentes y optimizando las condiciones en que laboran. Los consumidores, por su parte, pueden gozar de alimentos de mejor calidad y sanos que permiten perfeccionar la dieta alimenticia. También el medio ambiente se beneficia por las medidas de cuidado y protección de aguas y suelos, un manejo racional de los fitosanitarios y el cuidado de la biodiversidad.

 

Aspectos relevantes de observar

 

Las aplicaciones de fitosanitarios se deben realizar sobre la base de herramientas de manejo integrado de plagas (MIP). Es decir, buscar la mejor combinación de medidas culturales, mecánicas, biológicas y químicas, para lo cual el agricultor debe conocer sus cultivos y las plagas que lo pueden afectar, así como los diferentes mecanismos para mantener la plaga por debajo del umbral de daño económico, resguardando la salud y el medio ambiente.

 

Al comprar un producto fitosanitario es necesario verificar en la etiqueta del producto además de la fecha de vencimiento, que: posee autorización de uso conforme Resolución del Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), posee la recomendación de uso para el cultivo y plaga que se desea controlar, los envases se encuentren sellados y correctamente etiquetados de acuerdo a la ley, entre otros.

 

Todo fitosanitario debe ser almacenado en su envase original en un lugar cerrado, seguro (bajo llave), fresco y seco, bien ventilado, fuera del alcance de niños, animales y personas no autorizadas. Nunca deben estar junto con alimentos, semillas, forrajes, etc.

 

Previo a la aplicación de un producto fitosanitario se requiere leer detenidamente la etiqueta del producto y seguir cuidadosamente todas sus indicaciones, como dosis recomendada, uso de Equipo de Protección Personal (EPP), período de reingreso, período de carencia, etc.

 

Mientras realiza la aplicación, el operario debe utilizar el EPP señalado en la etiqueta, tales como botas y traje impermeables, guantes de nitrilo o neopreno, protectores oculares y respiradores. Es indispensable que la persona que aplicará productos fitosanitarios esté capacitada para ello.

 

Otros aspectos a considerar son la existencia de condiciones atmosféricas adecuadas, como viento, temperatura y humedad, verificar que no haya personas o animales presentes en el área de aplicación, dar aviso con 24 horas de anticipación en áreas sensibles  y respetar el tiempo de espera.

 

Respecto del equipo de aplicación, éste debe estar limpio y debidamente calibrado para evitar deriva y obtener una aplicación efectiva. Se deben chequear el estanque, los filtros, las boquillas, el manómetro, las válvulas reguladoras de presión, etc., y mezclar y cargar los fitosanitarios en un lugar ventilado, iluminado, protegido del viento, lejos de personas, animales y cursos de agua.

 

En áreas sensibles se debe respetar la franja de seguridad de 50m. Entre otras: cultivos que puedan ser afectados con la aplicación, lugar habitado o de tránsito, arroyos, ríos, lagos, lagunas, fuentes de agua, colmenas.

 

“Finalmente -señala M. Elvira Lermanda, gerente general de Afipa-  es importante recordar que siempre se debe realizar el triple lavado de los envases utilizados y guardarlos en un lugar seguro especialmente designado para tales efectos, hasta su posterior entrega en lugares de recepción del Programa de Manejo de Envases Campo Limpio”.

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