La calibración y mantención del equipo pulverizador permite obtener un tratamiento homogéneo, que cumple con el cuidado del medio ambiente y las medidas de seguridad. 

Con el propósito de lograr un buen manejo y aplicación de productos fitosanitarios, se debe conocer la forma correcta de mantener y calibrar los equipos de aplicación. Junto con prolongar su vida útil, reduce los riesgos de exposición y de contaminación ambiental, y otorga una eficiente aplicación.

Hoy el aspecto económico y el respeto al medio ambiente hacen importante que el agricultor, el aplicador de plaguicidas y los técnicos, presten atención a la forma cómo se efectúan las aplicaciones de fitosanitarios de modo que se garantice su calidad, es decir, su eficacia. Esto es dosificar la cantidad recomendada, ocupar equipos que técnicamente estén en óptimas condiciones y que el aplicador resguarde su salud y el bienestar del medio ambiente.

En la etiqueta del producto fitosanitario están escritas las instrucciones de aplicación, siendo obligatoria su lectura antes de comenzar la calibración. Antes de la aplicación se debe asegurar que el equipo pulverizador se encuentre limpio (estanque, filtros, boquillas, etc.) y verificar:

-Pérdidas: que los equipos no presenten fugas o pérdidas. Para esto se realiza una prueba aplicando solamente agua.

-Filtros: que todos los filtros se encuentren limpios y sin daños. Si existe alguno que se encuentre sucio, limpiarlo con un cepillo suave destinado para este uso, o cambiarlo.Si se      trata de un equipo montado al tractor, verificar que los filtros de las boquillas sean iguales y se encuentren limpios.

-Boquillas: que las boquillas se encuentren limpias y en buen estado. Aquellas que se encuentren gastadas deben cambiarse, de acuerdo con las instrucciones del fabricante.

-Manómetro: que el manómetro utilizado para verificar la presión, se encuentre funcionando y bien calibrado.

-Válvulas reguladoras de presión: que tengan línea de retorno despejada.

-Sistema de agitación del tanque: que se encuentre operativo.

-Alerones: que se encuentren instalados y ajustados.

El objetivo de la calibración es aplicar la cantidad correcta de mezcla por unidad de área en l/ha o cubrimiento. Esto depende de las siguientes variables:

-La concentración del producto en el agua que se mide en g/l o ml/l.

-La descarga de la boquilla, caudal, gasto o tasa de salida que se mide en l/min.

-El ancho de descarga en metros, el cual depende del ángulo de aspersión de la boquilla y la altura a la cual se mantenga la boquilla del cultivo.

-La velocidad de desplazamiento del aplicador/tractor medida en km/h o en m/seg.

-El área total a ser tratada en m2 o hectáreas.

Toda calibración se realiza con equipos de aplicación limpios, bien mantenidos, sólo con agua y se debe usar el equipo de protección personal, señalado en la etiqueta del producto.

Los conceptos que se deben manejar en cada aplicación por unidad de superficie o área son:

-Tipo de boquillas según el objetivo.

-Caudal o gasto por boquillas.

-Velocidad de avance.

-Presión de trabajo.

-Uso de papel hidrosensible.

Lo anterior permite al agricultor ahorrar producto fitosanitario, tener mayor eficacia en el tratamiento, aumentar la seguridad del aplicador y minimizar la contaminación ambiental.

“La calibración y mantención del equipo pulverizador -señala M. Elvira Lermanda, gerente general de Afipa- permite obtener un tratamiento homogéneo, que cumple con el cuidado del medio ambiente y las medidas de seguridad. La inadecuada calibración de los equipos de aplicación, es uno de los principales factores que afecta la efectividad en una aplicación”.

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