El usuario de plaguicidas debe leer toda la etiqueta del producto antes de comprarlo, al utilizarlo, al almacenarlo y cuando lo desea eliminar.

La función de la etiqueta es dar a conocer al usuario final de un plaguicida, en forma clara y sencilla, no sólo los elementos esenciales para el control de los organismos dañinos, sino también las precauciones que deben observarse para que su uso resulte seguro y eficaz.

 

Se trata de un documento oficial y es indispensable que el usuario lea completamente la etiqueta, que ha sido elaborada de acuerdo a normas técnicas que indican que el plaguicida está legalmente autorizado para un determinado uso y contiene instrucciones acerca de su manejo seguro, efectivo y legal, los eventuales riesgos y qué hacer en caso de emergencia.

 

Además de la información de las etiquetas de los plaguicidas, los fabricantes ofrecen a menudo información adicional sobre el producto, como folletos y anuncios, que complementan la etiqueta.

 

Existen, a lo menos, cuatro ocasiones en que se debe leer una etiqueta:

 

-Antes de comprar un plaguicida: El producto debe indicar el uso para el cual está autorizado y entregar información sobre el tipo de formulación, cómo prepararlo y cuándo aplicarlo.

 

-Antes de usar un plaguicida: Observar si existen restricciones para su uso y respecto de las horas de aplicación; qué equipo de protección personal se debe utilizar para mezclar y aplicar el producto y cuáles son los pasos de primeros auxilios a seguir en caso de ocurrir un accidente, tener presente los períodos de reingreso y de carencia señalados.

 

-Antes de almacenar un plaguicida: Todos los productos contienen recomendaciones de almacenamiento.  

 

-Antes de eliminar los envases vacíos de un plaguicida. Inmediatamente terminado el contenido del envase, se debe realizar el triple lavado de éste y posteriormente entregarlo en lugares autorizados.

 

El buen uso de un plaguicida depende directamente de la información que se posea de él. Para ello, la etiqueta que lleva el envase es el elemento principal, y a veces el único, que dispone el usuario para obtener esta información.

 

“En nuestro país -indica M. Elvira Lermanda, gerente general de Afipa- la legislación es clara y las etiquetas están normadas por el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG). En nuestras capacitaciones reiteramos la importancia de la etiqueta como la principal fuente de información del usuario, que reúne información técnica, instrucciones de uso y recomendaciones, fruto de años de investigación y desarrollo.”